La escuela, es un sistema abierto, es
decir que está en constante relación con otros sistemas como la familia,
asesores, administración; etc., los cuales tienen una influencia y propician
que se hagan ciertas modificaciones. Pero la escuela es partidaria de la
estabilidad, tiende a la homeostasis.
Cuando se genera una tensión entre la
estabilidad y el cambio, es cuando hay desequilibrios, a los cuales los centros
responden de diferente manera: negando el cambio y haciendo más duras y rígidas
las propias estructuras internas, intentando asumir el factor de desequilibrio
e integrarlo en el propio funcionamiento, buscando para ellos ayudas externas (Solé, 1997).Es en este momento cuando el asesoramiento entra; propiamente el asesor es considerado como un agente de cambio y no porque sea él quien los realice, sino porque su presencia e intervención puede contribuir a que se produzcan determinados cambios en el centro.
Desde una perspectiva constructivista, el
asesoramiento persigue diversas finalidades en el centro; puede contribuir a
que las relaciones entre el profesorado sean más claras y funcionales; a que se
lleven a cabo los objetivos de la formación; que se den adecuadamente las
relaciones con otros servicios; además de que trata de que los asesores tengan
un progreso personal y funcional.
El asesoramiento, es un recurso a la
institución, que trata de contribuir al logro de los objetivos a que tiende el
centro.
Como se menciona anteriormente, el
asesoramiento surge a partir de un desequilibrio en la institución; o por una
propuesta a crear ese desequilibrio con el fin de propiciar un cambio favorable
en el centro. Pero el desequilibrio no es el fin, se tiene que buscar el
equilibrio, que sea más completo, adecuado y que integre nuevas dimensiones y
elementos en el sistema.
Todo lo anterior, se pretende lograr a
partir del uso de estrategias, Solé, (1997), menciona dos: aquellas estrategias
que presentan respuestas ciertas y coherentes, pero que en realidad, no
resuelven el problema; y aquellas que intentan que se modifique el punto de
vista, más completo y que tome en cuenta soluciones parciales; que se resuelvan
problemas en concreto con intervenciones puntuales que pueden presentar
incoherencias entre sí.
Por lo tanto, para eliminar esas brechas,
es necesario que el asesoramiento cuente con un marco global de referencia que
de sentido a las intervenciones asesoras; es decir, que se pueda identificar
problemas, interpretarlos y elaborar para ellos posibles soluciones. Que haga
posible que las finalidades del asesoramiento sean compatibles con las de la
escuela, y que permita integrar las aportaciones de los distintos profesionales
que convergen en los procesos de enseñanza y aprendizaje; y que además de plantear
un modelo de ayuda, se den las actuaciones necesarias para llevarlo a la
práctica (Solé, 1997).
Solé, I. (1997). La concepción constructivista y el asosoramiento en centros. Journal for the study of education and development , 77-96.
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